Te despiertas, desayunas, haces ejercicio, te bañas, preparas a tus hijos para la escuela, atiendes a tu mascota, te vas a trabajar o comienzas tus diferentes actividades del día, y así continúas tu día con una gran cantidad de actividades y rutinas, una tras otra, hasta que parece que no terminas de hacer una cuando ya estás empezando la otra… Y así sigue tu día hasta que llegas en la noche a tu casa y lo único que quieres es entrar a tu cama para descansar, prender la tele, o tal vez leer un libro. No es que esto esté mal, pero estamos tan metidos en nuestras rutinas de diario que hasta descansar implica seguir dándole vueltas a todos nuestros asuntos en la cabeza.

Y así continuamos día con día sin darnos cuenta que a veces necesitamos un espacio en blanco; apagar la tele, cerrar el libro, apagar el celular. Y simplemente ser y estar con nosotros mismos: Literalmente hacer una pausa, cerrar los ojos y hacer una introspección, poner nuestra mente en blanco, en silencio, realmente silenciar todos nuestros pensamientos, nuestras preocupaciones, problemas, ideas y más. En la vida tan acelerada en la que vivimos hoy en día, con tantas distracciones a nuestro alrededor, se nos olvida la importancia de bajar el ritmo, de respirar profundo, de estar en sintonía con el universo, con nuestro yo interno. Esto nos ayuda a relajarnos, a disminuir el estrés y  todo lo malo que nos causa en el cuerpo; nos da más claridad en nuestro día a día.

Mentalmente es un ejercicio perfecto para entrar en paz y armonía, y físicamente nos da beneficios enormes, nos ayuda a aumentar nuestra capacidad pulmonar, a bajar el cortisol, a relajar los músculos, y nos va a ayudar a que nuestro cuerpo funcione mejor en general: Pruébalo, te hará sentir mejor. Y lo mejor de todo es que no necesitas invertirle mucho tiempo; con unos minutos al despertar y/o antes de dormir empezarás a ver los cambios. 

Durante el día también lo puedes poner en práctica; tan solo cierra los ojos y respira profundo durante unos minutos o unos segundos, haz una pausa, pon tu mente en blanco, recarga tu energía. Puedes hacerlo antes de bajar del coche, antes de prender tu computadora, de entrar a la oficina, o de abrir tu negocio…. Y si no te es posible cerrar los ojos solo respira, respira profundo, no hagas nada más que eso, y libérate del mundo exterior durante pequeños periodos de tiempo; empieza por unos segundos, limita el uso del celular en tu casa, apágalo a cierta hora de la noche y no lo prendas hasta que sea una hora decente por la mañana. Puedes empezar por no dejarlo en el buró cuando duermes, y también dejarlo de lado durante la comida, o cuando estás conviviendo con alguien más. Nos hemos vuelto esclavos de la tecnología, y si bien es una gran herramienta también nos genera mucho ruido mental, nos conecta con el mundo más de lo necesario.

Date tu espacio; te lo mereces, lo necesitas y lo agradecerás.

Intenta hacer varias pausas al día: Muchas veces nos dejamos a nosotros en segundo plano, dándole más importancia a los demás y lo demás y la realidad es que si nosotros no estamos bien, no podemos estar bien con los demás.

 Estamos tan inmersos en el hacer que hemos dejado a un lado al ser.

¿Qué haces tú para lograr tener pausas en tu día? No dejes de compartírnoslo en nuestras redes sociales, y como siempre… ¡Gracias por formar parte de la comunidad de Más Bla Bla!

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