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Los niños de hoy y la educación
Familia

Los niños de hoy y la educación 

Si eres mamá probablemente te has visto más de una vez en la confusión de cómo hacer para que tus hijos sean personas de bien, y te encantaría tener una receta a seguir para saber qué hacer con cada situación que se te presente. Desafortunadamente no es así, y si a eso le sumamos la opinión que todo mundo nos da a la hora de educar a los hijos podemos llegar al punto de querer salir corriendo: Nunca nos falta la opinión de los papas, los suegros, los tíos, los amigos y cuanta buena alma se siente inclinada a prestarnos su ayuda.. Que sí, se les agradece, pero en serio, no nos confundan más.

Yo en lo personal llevo 12 años dando clases a niños de entre 4 y 8 años, y sí he visto cierto cambio en la conducta de los niños; y sí, qué que para esto voy a generalizar, porque aunque es cierto que no todos son así, en general veo niños sobreprotegidos y caprichosos. 

Como maestra —antes— uno podía alzar la voz para mantener la disciplina, y de verdad con uno era suficiente: No lo volvían a hacer y uno no tenía que gritar nunca más. Hoy, olvídate de dar un grito en la clase, en ese mismo instante ya están los papás encima de ti, reclamándote de tratar así a su hijo… “No vaya a ser que crezcan traumados”; entonces, vamos actuando en base a lo que los niños quieren y perdemos toda la autoridad sobre ellos.

Ahora, tampoco estoy diciendo que los tengamos como fue en alguna época, donde no tenían ni voz ni voto y no podían hacer nada, porque algunos vivian prácticamente reprimidos; pero como todo en la vida, hay que buscar un equilibrio. Y es así como llego a ciertos puntos que creo son importantes para la buena educación de los niños de hoy:

  1. Dales explicaciones, pero no tantas.

Otra de las cosas que he notado hoy en día es que a los niños hay que explicarles TODO, y no digo que este mal, pero hay veces que la explicación sale sobrando; sobre todo cuando esto se da en lugar de regaños, porque hoy en día, para que los niños no se traumen los padres no regañan, sino que explican… “Hijo, entiende que está mal que hagas tal o cual cosa….” Y la verdad es que de vez en cuando los niños se merecen un buen regaño y ninguna explicación, sobre todo en el momento justo en el que incurren en la conducta negativa. Ya después se puede hablar con ellos, y explicar por qué estuvo mal lo que hicieron, pero es necesario que les quede claro en el momento que eso no se hace y que no le queden ganas de hacerlo de nuevo. También hay veces que los niños no están listos o no tienen la suficiente madurez para recibir cierta información, por lo que no necesitamos explicarles cosas que no van a entender al cien o que los van a confundir más.

  1. Escoge la escuela ideal para tu hijo

Esto te puede sonar muy lógico, y sí, antes de meter a los hijos a la escuela nos damos un tour por todas las escuelas de la zona para decidir dónde van a estudiar, pero a veces nos dejamos llevar por cosas que no tienen importancia. De entrada hay que saber que no todas las escuelas son para todos los niños; es decir, la escuela que le funciona a uno de tus hijos no necesariamente le va a funcionar al otro: A pesar de tener los mismos padres y la misma educación, muchas veces los hijos son tan distintos que necesitan otras circunstancias para desarrollarse mejor; eso si,  la escuela que escojas tiene que ir acorde con tu educación, principios y disciplina. No vas a meter a tu hijo en una escuela Montessori cuando en casa lo tienes lleno de horarios, reglas, premios y castigos, o viceversa. Esto solo le crearía confusión en vez de reforzar la educación que recibe de la escuela en casa o de la casa en la escuela.

Por eso hay que analizar la forma en la que educan a los niños en la escuela, y ver que siga la misma línea de lo que les está enseñando en tu casa, y no esperar a que la escuela sea quien lo eduque; recuerda que tú lo educas y la escuela refuerza esa educación.

  1. Ojo con los premios y los castigos

Puede llegar el momento en el que sin darnos cuenta nuestros hijos nos manipulen de tal forma en la que si no les damos premios no hacen nada, o por el contrario, nos pasamos con los castigos y los utilizamos para manipular a los niños para hacer las cosas sólo por miedo al castigo. No digo que no se usen para nada, pero hay que utilizarlos inteligentemente y con moderación. Es mejor usar consecuencias en lugar de castigos, así la consecuencia llega sola por no cumplir una acción y entonces sí se responsabilizan de sus actos.

  1. No les digas que a todo.

A veces con tal de no seguir escuchando sus berrinches les decimos que sí, sin darnos cuenta estamos accediendo a cosas sin sentido, o simplemente les damos un sí a todo lo que piden porque tienen derecho a ser felices y a disfrutar la vida. Además, al decirles que si a todo nos estamos facilitando el momento para no entrar en discusiones o berrinche, pero a la larga será más difícil. Se que es cansado ser padre y hay veces que ya no podemos más y creemos que lo mejor es acceder, pero pensemos a largo plazo: Nos costará más trabajo mantenernos firmes durante unas semanas o meses, pero a la larga será mejor ya que reforzamos nuestra autoridad y no tendremos que entrar en negociaciones innecesarias con los niños. Un no es no y punto. Inténtalo, lo agradecerás.

  1. Ayúdales, pero no de más.

Es importante ayudar a los hijos, pero es más importante hacerlos autosuficientes; como bien dicen: “no les des de comer, enséñalos a pescar”. Hoy en día vivimos en un mundo muy ajetreado y con muchas actividades diarias y sentimos que el día no nos alcanza para todo lo que tenemos que hacer; si a esto le sumamos que tenemos que esperar a que el niño haga las cosas por si solo, menos nos va a dar tiempo: Seamos realistas, los niños tardan más en hacer las cosas, sobre todo cuando las están aprendiendo. Es importante ayudarles pero poco a poco irse alejando para que ellos aprendan a hacer las cosas solos.

  1. Autoestima

La autoestima es algo de lo que se habla mucho hoy en día y me parece que en lugar de ayudarlos hasta ha llegado a ser contraproducente para los niños; a veces llegamos al punto en el que creemos que hablarles o tratarlos de ciertas maneras afectan su autoestima, y para que el niño no sufra y tenga una autoestima alta les vamos abriendo el camino y les vamos quitando todas las piedras en él… Pero recordemos que en algún momento serán adultos y no va a haber nadie que les abra el camino; si llegan al punto en el que se dan cuenta que no pueden continuar por no tener las habilidades para resolver, entonces sí: Su autoestima va a colapsar.

¿Te ha tocado lidiar con niños que parecen incorregibles? ¿Cómo logras guiarlos? No dejes de compartirnos tus comentarios en nuestras redes sociales, y como siempre… ¡Gracias por formar parte de la comunidad de Más Bla Bla!

admin

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