delega_masblabla

«No delegante» suena mucho mejor que «obsesivo de control» o «sabe-lo-todo», pero a decir verdad, esto es sólo semántica. Delegar nos puede dar miedo, especialmente si “la has regado” antes y si sabes exactamente como te gusta hacer las cosas, pero tal vez no te tengo que decir, que es una parte crucial de ascender en la escala.

Dicho esto, ese instinto de mantener algunos proyectos para tus adentros no es siempre tan mala idea. A veces, realmente debes mantener un proyecto solo para ti. El truco es saber cuándo debes pasar una tarea a otra persona y a quién.

Así que respira profundo, confía en que tus colegas y empleados tienen la capacidad de hacer un gran trabajo también, y usa esta guía para identificar si el proyecto que te estás quedando es buena decisión o no.

1.Quédate con un proyecto cuando:  debe de ser hecho de una manera muy específica.

Delega si: hay más de una manera de hacerlo.

Uno de las clásicos pretextos para no delegar es  el típico “si quieres que algo esté bien hecho hazlo tu mismo”, y en algunas situaciones esto puede ser cierto, por ejemplo si se tiene algún cliente complicado y es un proyecto que tu creaste, tal vez sea mejor que le des seguimiento.

Sin embargo una pequeña desviación en tu proyecto no cambiará el resultado final, y el tiempo ahorrado, así como el espíritu de trabajo en equipo que se logra a través de delegar vale la pena el riesgo. Recuerda que muchas veces la innovación de otros nos pueden enseñar algo, por más experiencia que tengamos.

2. Quédate con un proyecto cuando: toma más tiempo explicarlo que completarlo.

Delega si: es una habilidad que el empleado necesita aprender.

Puede no tener sentido el enseñar a  alguien algo que ya es conocido para ti, le enseñas el programa operativo, la forma de manejarlo, etc. Y cuando te das cuenta, un proyecto de 30 minutos se ha convertido en una sesión de capacitación de dos horas. Así que si estas demasiado ocupado para enseñar hoy, mejor hazlo tu mismo.

A menos que esa sea tu excusa de todos los días. Definitivamente el enseñar a alguien requiere de tiempo y paciencia, pero una vez que tu empleado aprende, puede completar tareas, quitándote así un peso de encima. No le quites responsabilidades a tus empleados solo porque no tienes el tiempo de enseñarles, busca el tiempo, además darles a tus empleados trabajo significativo es parte de tu chamba.

3. Quédate con el proyecto cuando: realmente lo disfrutas

Delega si: no está dentro de la descripción de tu puesto

Si tomas tu trabajo demasiado personal, probablemente ceder una tarea que realmente te gusta puede ser uno de tus peores obstáculos al delegar, y esto es algo muy común que nos pasa al ser ascendidos de puesto.

Si te pasa esto, no busques tus tareas y proyectos anteriores, buscando constantemente a la persona que está ahora en tu puesto anterior y tiene tus responsabilidades. Lo que puedes hacer es ofrecerle ayuda, comentar que te encantaba ese proyecto o llevabas tiempo con él y que con mucho gusto puedes responder cualquier pregunta que tenga. También, trata de identificar que era lo que tanto te gustaba de ese proyecto y busca cosas similares en tus nuevas tareas.

Por último, si te encanta tu trabajo actual, y un ascenso significaría un cambio de 180º respecto a tus tareas, piensa realmente si quieres delegar todas tus tareas a alguien más. Muchas veces en mejor hacer lo que realmente amamos a ganar más dinero y hacer algo que no nos gusta tanto.

Delegar no es malo, y no quiere decir que no lo puedes hacer tú, simplemente quiere decir que tienes el criterio suficiente para identificar proyectos que sería bueno que hicieran otras personas de tu equipo. Usa estos tips para recordar constantemente cuando debes de asignar más tareas a tus empleados.

Editorial MásBlaBla